miércoles, 9 de diciembre de 2009

PENSAMIENTO DISCURSIVO O ESCRITURA AUTOMÁTICA

Será naciente el sentir que navega en el hombre cuando se ve y dice, soy de la simiente de los de oro, que van y sin irse dejan elementos de trascendencia y fuerza motora, avivante, como la bandera que ahonda, una bandera sin nación. Sólo, y puro corazón, es ya el emblema de la humanidad toda. Es la velocidad de uno, de ti, de todos, digo y pienso, uno mi razón al sentimiento, y al dar cuenta que jamás hubo incisión miro interpretando el pasado para colmarme de bendiciones santísimas, prístinas cual mano de infante, de recién nacido, es un nacer, una renovación que el arte da al corazón presto de expresión, y manifestación de la idea más noble.
La materia se espiritualiza a la vez que la energía se materializa como la sentencia de Benedetti. Recuerdo el poema que me pongo a leer cuando quiero acercarme al tono romántico, y a mi mente viene el viejo alemán apesumbrado de su soledad, el bohemio solitario con un tarro en la mano, mientras se me cruza la imagen de antaño, el profeta del bigote de azotador, venerado Nietzsche junto al escritor más eterno de Alemania el del espíritu renacentista, el aclamado Goethe. No tengo fetiche por alemán alguno, pero si por el impacto de esos hombres en su tiempo. Eso si, por lo que si tengo un fetiche, lo confieso, es pero por el tiempo. Divinizo un calendario al estilo de los mayas, con la Pachamama, la madre de los Incas, la naturaleza del pueblo en el que he nacido en esta vida, la voz de los latinoamericanos, bendito Vasconcelos, profeta, al igual que Bolívar, de la hispanidad americana, de tendencia liberadora, la facultad de voz libertaria, utópica en su tiempo pero ahora al estilo de los del norte más pragmática que austera. La constitución es poética y su aplicación utópica, a qué bonita mancuerna de la realidad social de nuestro pueblo, eso si que es teatro.
Mi encuentro con el arte en la sociedad que percibo es a primera, media y última instancia y las que me haya saltado, lo mejor de los años que han trascurrido en mi vida como el ser que soy ahora y con la facultad más precisa de mi intelecto percibo el flujo de la vida y las ganas enromes del interior de expandir la conciencia con las alas firmes de la esperanza presta. La esperanza es el sueño del hombre despierto decía Aristóteles, al decir lo anterior uno parece medieval citando elocuencias que envuelven evidencias y en ciertos casos disparates encuadrados en racionalidad sometida ha intereses. Pero no, yo no soy medieval, ni Dominico, ni Franciscano, ni Agustino, me gustan algunas ideas del filósofo de Hipona, San Agustín, pero dejémoslo hasta ahí. Prefiero enunciar la sentencia que le pronuncia Javhé a Moisés cuando se lo encontró en el Sinai, eyhe asher eyhe; yo soy el que soy. La ontología absoluta, las palabras que al pronunciar condensan el universo en la enunciación y entonación, es la palabra que aviva y revive el cosmos. Si, eso, eso, soy un mantra, un mándala, soy un mudra, soy tantra y esencialidad, o como los mayas in lak´ ech, yo soy otro tu, tu eres otro yo. Soy la muerte y la vida, y si, cada uno de los hombres es el Alfa y la Omega. Buddha no era buddhista, ni Mahoma mahometano, ni Cristo cristiano, el profeta es un estado de conciencia, del ser. Vedme ahora espacio y tiempo, y no te metas Kant¡ no concibo tal objeto desde mi mente, de forma a priori, me disuelvo en el tiempo y el conmigo, parece que uso alguna técnica yóguica, y que un gurú me toma de la mano, mientras el tercer ojo brilla pues cada Chakra se ha abierto y despierta la Kundalini, la serpiente, pero esta es emplumada como el Quetzalcóatl. Recuerdo ahora Chichén Itza, Dzibizaltun, Uxmal, que goce, que placer, que experiencia estética, el eco de sus muros, la amplitud de su paisaje.
Recuerdo también que ame, pero el amor de hoy es unitario, es sin concepto, es el respecto del contentamiento, llega a mi mente ahora William James, y su experiencia religiosa, su lucha contra el institucionalismo religioso, y el viejo Walt Whitman y su canto a mí mismo, me envuelve en versos de rosas en llamas, no se por qué dije eso, si, ni al caso, pero entre los clásicos de Neruda y Benedetti, vuelvo a las tablas esmeralda de Hermes con todo y filosofía kibaliónica, y las insignias del masón. Jajajajaja, soy libre, porque acepto que la limitación es ilusoria, es el velo de Maya de los hinduistas, el viejo Schopenhauer lo acentuó. Cuando yo ingería alcohol, hace ya tiempo, y este se me subía a la cabeza venera al Zaratustra, me veo en el Dionisos en el Apolo, en Pitágoras y en la música de Mozart, soy el ángelus que anuncia la inminente llegada de uno nuevo sol, y cuando el ego me toca, lo venzo al tornarme hacia la actitud de asceta oriental, y después como la parábola del Siddharta Gautama, un saludo señor Hesse, alemán por cierto, por algo creo que me gustan las mujeres alemanas, pero bueno, doy luz de vida a mi ser.
...Creo que será de otro la piel de esa joven, sus caderas, y sus ojos me revuelven el sentir, un día miraba su semblante con toda el alma, o eso creía, no, ni siquiera sabia bien lo que sentí al verle, y me tocaba el costado izquierdo, que maravilla, mi actitud inconciente era trillada, qué diría Freud y su pansexismo, en verdad me importa poco, me gustan más las ideas de Jung, sobre todo su libro sobre la flor dorada, aunque aún no lo termino de leer, amo la lectura, pero no sólo me gusta leer libros, sino la lectura de la vida misma, y sus ojos me regresan al pensamiento, aún guardo la esperanza de besarla, si bien ella ya no me importa, queda en mi la idealización, si eso es soy ahora un vinculo racional y sensible, creo que me he dado cuenta que soy un ser humano, que maravilla, soy un hombre, por fin se lo que es un ser humano, ahora lo que queda es vivir, eso vivir, con la conciencia de ser hombres, jajaja, pero si eso ya es divino, la paradoja divina, el sometimiento y la libertad, creo que lo que quise decir es que sólo el amor es real, el amor divino, la plenitud, la trascendencia, la conciencia, Om Mani Padme Hum, sólo sé que nada sé, Namaste, y que tal el recuerdo de esse, verum, bonum, pulchrum, y el ad majora natus sum, Abraxas, sólo tengo algo que decir ahora, Om Shanti.
...Desde lo que se ha dicho, es complicado de primera fuente decir, pues se involucra el saber, el cual busca siempre el ser, lo que esta ahí, el que deja de ser, cuando ya no esta. Pasa él, uno, era prioridad, a lo mejor primordial, que voló, y la pena pagó tornándose concunspicente para aceptar la misericordia, por lo menos eso dice la historia. Es el viejo cuento que trata de ir desenlazando hasta que la tierra ya no pueda tolerar, aguatar tiempo, de vida, de permanencia...

sábado, 5 de diciembre de 2009

NO HAY APOLO SIN DIONISO, BIEN LO DIJO FEDERICO


Bosquejo técnico y discursivo del performance 26 de octubre 2009



Tema: la naturaleza humana dual y unitaria en el ser humano, vista desde la representación a modo de los orígenes del teatro. La naturaleza humana representada en un instante lúdico, interactivo y reflexivo.

Idea central: la representación como natural en el hombre, desde la comunión entre la razón y lo sensible (Apolo y Dionisio). Para reflexionar sobre la artificialidad actual y como, elementos como la música y la danza trasforman los estados de conciencia.

Plan de trabajo: diseño de actividades, y uno o dos ensayos centrados en lo básico, ya gran parte es improvisación, por la naturaleza del ejercicio y por la finalidad del mismo en cuanto al tema.

Lugar: la plaza grande (hay que ver con anticipación la gestión del permiso).

Duración: en video de 10 a 15 minutos. En tiempo real hasta una hora, depende del desarrollo, o sea, de la iniciativa de los participantes y respuesta del público.

Hora conveniente: al atardecer aprox. las 18 o 19 hrs.

Materiales: instrumentos de percusión, vestuario para al menos cinco participantes, un televisor, unas bocinas y un dvd (el equipo audiovisual todavía esta por definirse si va a utilizarse o no).

Equipo de trabajo: alumnos de artes visuales, de teatro e invitados debido a los requerimientos de la actividad, se planea que seamos aproximadamente unas 20 personas en total en el equipo de trabajo.

Desarrollo: primero dos participantes, un hombre y una mujer, se encuentran sentados por separado en dos bancas de la plaza grande vestidos de manera muy formal. El hombre se levanta y comienza a moverse con cadencia sutil, es decir, suave y con delicadeza, la mujer hace lo mismo. El movimiento de ambos será simultáneo. La idea es que vayan de lo sutil, pasando por lo mecánico, hasta llegar a lo primitivo. Queriendo con todo esto acentuar un paso de lo espiritual, luego lo mecánico como símbolo de la maquinaria y después lo instintivo, como primordial. Claramente se alude una especie de involución, pero no queriendo remarcar, ni afirmar una evolución en el hombre en sentido darwiniano, sino al contrario mofándose de eso, aunque ese no es el objetivo principal del trabajo. Después el hombre y la mujer se topan, se sientan y se miran en posición de flor de loto. Luego comienza a sonar la música. Al reunirse la gente, de entre el público comienzan a sumarse los espectadores, que en realidad son parte del permonce. Ese otro punto queriendo simular, que son del público los que se integren a la dinámica, y pretendiendo que alguien que si es un público real también se integre. Luego de danzar y cantar por unos minutos y que se vallan integrando más participantes, aparece Apolo y Dionisio, entablando una pequeña danza, un lenguaje gestual exagerado, generando una pequeña interacción , permanecen en la escena y otro participante hace movimientos, donde este último simboliza la unión de la razón y la sensibilidad produciendo un entender holístico en el hombre como punto natural para la percepción de la realidad, viendo así a la representación como parte natural, y específicamente espontánea en el ser humano.

EL TEATRO Y LA CIENCIA

Cómo podemos vincular arte y ciencia?

El divorcio entre la ciencia y el arte es una cuestión sobre todo de los occidentales, y bien pudiera tener su mayor peso, surgimiento, en cuanto a problema explícito, en la ilustración. Conocida es la idea que propone Imanuel kant en su ensayo sobre la ilustración de que el mencionado período es el paso a la mayoría de edad del genero humano todo. Es muy cierto si queremos atender al sentido común, como bien dice ya la voz popular el menos común de los sentidos, que los métodos (sistema racional), o mejor dicho la idea de ciencia que impera en una determinada época es sólo eso una idea más que una realidad inamovible o una verdad descubierta e irrevocable. Existe un progreso? y si lo hay de qué orden es, cuál es su naturaleza? La ciencia presentó un carácter monumental a partir de Galiléo, que apoyado en el eco de Copérnico partió la visión medieval del hombre como centro y amo del universo. Así ya el hombre es parte del cosmos no centro del mismo.

Pero definir el arte es en efecto un problema aun mayor en la posmodernidad, pues hoy la estética como ciencia no tiene cabida en el plano concreto del debate artístico. Es más histórica que analítica. Pero el arte si es curativo, es como hecho concreto, un producto social, cultural y como tal, motivo y generador de conocimiento. La división entre arte y ciencia es un vil mentira, es sólo un enfoque que por x o y motivos se ha hecho tan popular que se cree el único acercamiento a este tema; en otras palabras como diría el filósofo de antaño, se descubre una verdad no la verdad.

El arte y la ciencia pueden vicularse cuando uno se da cuenta de que son disciplinas que en esencia no están separadas, es todo.



Qué es el teatro para mi?

Para mi el teatro es tanto fin en sí mismo, y un gran vehiculo trasmisor de ideas. Es material de excelencia para la reflexión y espacio ideal para la catarsis, la purificación del alma, o el alivio de las emociones. Es curativo. Por su naturaleza multidisciplinario, es el arte que más me seduce, el que más me interesa y en el que quiero adéntrame para manifestar ideas que inviten al autoconocimeitno, y a la persuasión por el estudio del ser humano como tal.



Qué necesitamos para ser estudios del teatro?


De antemano contar con algunos o varios conocimientos propios del área, una dispoción para la investigación en su aplicación cuantitativa y cualitativa, así como herramientas que faciliten tales métodos de estudio y muestreo. Pero sobre todo una profunda iniciativa hacia el campo de las humanidades y su desarrollo.

Los siguientes son ejemplos de cómo la ciencia y el arte están unidos. Pues las ciencias como conjunto de saberes son creación humana. La naturaleza es una y no discrimina ni disgrega las partes que conforman una misma realidad. El problema del conocmineto es un problema del hombre mismo no de la naturaleza, pues un problema es una pregunta racionalmente fundamentada y esa cuestión se la formula el ser humano. Se podría decir que sólo hay distintos grados de apreciación y percepción de un universo de saber o del conocimiento.

LAS MOSCAS DE JEAN-PAUL SARTRE (RESEÑA)

Con una temática alusiva a los grandes temas de la antigua Grecia, y tomando a personajes arquetípicos, casi marcando cada uno un cierto estilo de carácter, de ánimo, el filósofo francés Jean-Paúl Sartre deja plasmado como punto central en su obra en tres actos Las moscas una milenaria cuestión humana, que se rastrea desde el momento en que nos asumimos como hombres, racionales y volitivos, por lo menos así lo ve el pensador francés en este texto, a saber, es el tema de la libertad. Las moscas es un texto donde el joven Orestes llega a la ciudad que lo vio nacer buscando una respuesta a su pasado, y quizás más que buscar una respuesta, lo que desea este protagonista mancebo es darle un revés al eco que han dejado los hechos que se suscitaron cuando el apenas era un infante. Esos mismos acontecimientos que le imprimieron a su vida una chocante inquietud de asumirse de tal forma de corresponder a su sentir con acciones poco sumisas. Al llegar a la ciudad de Argos Orestes dice llamarse Filebo y ser de Corinto, bajo esta identidad conoce a Electra quien le narra la situación de la ciudad, y sus propias penas cotidianas que acaecen en su vida aunque si bien palaciega poco privilegiada, pues Cilmntemestra y Egisto asesinos de Agamenon, son malos gobernantes por un lado y por otro constantes ejecutores de arbitrariedades contra Electra quien resulta ser la hermana de Orestes. Así se da la unión de estos dos personajes, pues Agamenon es padre de los dos y Cilmntemestra igualmente la madre de ambos. Resulta entonces que Egisto es el vil asesino del progenitor de esta pareja de hermanos, que se reencuentra en la juventud.
Electra en un principio, cuando descubre quien es Filebo, o sea, Orestes, se muestra presta para la venganza, quiere librase de su situación de sumisión y desdicha, se sabe diferente de su pueblo por su actitud altiva pero más que ello por su fuerza vital y ganas de despertar hacia una vida de libertad. Es aquí donde la obra traspasa una ficción y su autor pone la idea, la noción de liberación, en pedestal para la reflexión ardua. Es que buscando una repercusión social Las moscas fue escrita durante la segunda guerra mundial, cuando los alemanes ocupaban Francia, así que el tema de la libertad humana inherente al hombre mismo, independiente de sus circunstancias es fundamental para analogar el texto y el sentido que el autor quiere reflejar en él.
Es curioso como el personaje de Clitemnestra parece tener un carácter más bien pasivo frente a Egisto, ellos dos hacen una dupla de soberanos que junto con su pueblo dan la impresión de jugar solamente los roles asignados para cada uno y de ahí no dan más, no se mueven de su circunstaciolidad, por lo menos no desde el asesinato de Agamenon. Por otro lado el factor que reflejan las moscas dentro de la obra es esencial ya que son más de lo que aparentan, en efecto, son símbolo de muerte, de vida, dualidad, son importantes tanto en el inicio como en el final del texto, dan pauta para entender el sentido que el filósofo existencialista quiere marcar en este drama, son pues las moscas aquellas que dan la pauta para inferir que en esa ciudad los muertos son los vivos, cargan con una pena, y con los llamados pecados, aquellos errores que ni siquiera son los suyos sino los de su soberano. Son pecadores, es decir yerran, pero su falta más grave es no reconocerse como hombres libres. Las moscas también se disuelven al final en las erinas o furias, aquellas que en la antigua Grecia perseguían a los que habían cometido un crimen en contra de los padres, como es el caso de Orestes, quien termina asesinando a su madre.
Asimismo una de las partes más interesantes y sustanciales de la obra es el diálogo entre Júpiter y Egisto pues el primero argumenta porque se toma la molestia de advertirle que Orestes lo quiere matar. Júpiter, desea contemplar el arrepentimiento de los hombres y ocultar el mayor secreto de los dioses, aquella verdad, de la cual si el hombre se llegase a enterar, ya los dioses no tendrían poder sobre ese hombre, sólo los hombres frente a los hombres, y esa gran verdad no es otra cosa sino la libertad, la presea que el ser humano busca tan afanosamente sin percatarse, ya, de que él como tal es libertad. Orestes mismo le dice a Júpiter, que el momento en el que él, honorable dios, creo a los hombres estos dejaron de pertenecerle, y es que el joven Orestes no se arrepiente del crimen cometido y las herinas por ello atacan a la que si se acepta como culpable del asesinato a pesar de no haberlo cometido de forma directa, o sea, Electra, la cual con un semblante ya cansado y siendo cómplice del fatal matricidio se deja llevar por el remordimiento de forma tormentosa. Es así como, Sartre muestra en los personajes una conciencia ligada firmemente a la libertad, no sólo a una cierta conciencia moral, ni abstracta o conceptual, sino a una libertad concreta, de hecho, de vida. Es que en este sentido todos los hombres son libres, pero es realmente libre el que se reconoce como tal, pues sus actos tendrán el peso y la huella de esa fuerza inminente, necesaria y esencial que es la libertad pura y manifiesta.

AH, QUE TÚ ESCAPES



Ah, que tú escapes en el instante
en el que ya habías alcanzado tu definición mejor.
Ah, mi amiga, que tú no querías creer
las preguntas de esa estrella recién cortada,
que va mojando sus puntas en otra estrella enemiga.
Ah, si pudiera ser cierto que a la hora del baño,
cuando en una misma agua discursiva
se bañan el inmóvil paisaje y los animales más finos:
antílopes, serpientes de pasos breves, de pasos evaporados,
parecen entre sueños, sin ansias levantar
los más extensos cabellos y el agua más recordada.
Ah, mi amiga, si en el puro mármol de los adioses
hubieras dejado la estatua que nos podía acompañar,
pues el viento, el viento gracioso,
se extiende como un gato para dejarse definir.


José Lezama Lima



Comentario:
un instante, brevedad, momento neto, como parte de un todo y en la percepción, que otra cosa sino una mera construcción de imágenes que de golpe llegan para después anclarse a un cuadro en busca de un panorama para detallar lo visto y sentido. El lenguaje pocas veces explica, lo que las cosas son, pues éste no es absoluto, y en ningún sentido verdaderamente universal. Dos formas hay en general de apreciar el mundo, a saber, en el concepto y en la sensación, las das funciones anteriores, unidas, ya generan un conocer habitual, pero en él hay varios grados y formas de entregarse a los datos de los objetos, y a las distintas maneras que estos se ordenan en la conciencia. Al leer este poema poco tiempo da para razonar, en el instante de la lectura, pues la imágenes creadas en la mente al adentrase al texto me llevan a lugares difícilmente definibles. Lo que se da en este poema son impresiones de totalidad, rozando un devenir, o por lo menos, el juego entre el flujo del tiempo y la estática voluntaria que selecciona el instante, y lo trasforma en vivencia personal.

sábado, 12 de septiembre de 2009

LAS HERRAMIENTAS FILOSÓFICAS DESDE LA JUVENTUD

1-La introducción

“Individual o colectiva, la juventud necesita creerse, a priori, superior. Claro que se equivoca, pero éste es precisamente el gran derecho (privilegio) de la juventud: tiene derecho a equivocarse impunemente.”

José Ortega y Gasset


2- El puente o enlace

Las palabras del filósofo español José Ortega y Gasset acentúan el espíritu presto e ideal de los noveles. La juventud es campo de experimentación, de oportuna formación y gestación del carácter. Entre más joven es uno, lógico es pensar que más oportunidades se tienen para mejorar. La reflexión, el dar ánimo particular a las cosas con una actitud de investigación puede ser la llave al constante encanto hacia la vida, para así replantearnos el significado que le hemos asignado a las situaciones que forman nuestro ambiente.


3- Contenido o cuerpo del discurso

El dar alma a las cosas, etimología de la palabra reflexión es la posibilidad de tomar nuevas pautas con el fin explícito de trascender. Las mejores herramientas que tenemos los jóvenes, quiero especificar, pues debería decir los seres humanos, son la fascinación, al afán de búsqueda, la noción del porvenir, la ensoñación en mancuerna con la acción conciente y mesurada. Somos capases expandir nuestros goces y desarrollar nuestras potencialidades, llevarlas al acto, por ello hay que tener la mente puesta con actitud crítica sobre lo que hacemos.

Una de las tareas mas importantes que tenemos los que comenzamos a cimentar una nueva época radica en cambiar los lentes con que apreciamos las estructuras de la sociedad, hay que cuestionar pero no sin razón, sino con motivos, con claridad, con las miras a construir edificios sólidos, y jardines fructíferos. Es menester entonces usar las herramientas filosóficas innatas que hay en el hombre, para encontrar, nuestro rol como seres participes en la sociedad, de esta manera cooperar y dejar de lado las competencias.

No esta de más exhortar al estudio continúo de uno mismo, desde lo sensible hasta lo más abstracto. Los jóvenes deberíamos ser propositivos, entusiastas, dinámicos, y ante todo creativos. “La imaginación es mas importante en ocasiones que el conocimiento” defendería ya hace tiempo Albert Einstein, lo es por que así yo puedo adentrarme a otro mundo de saberes insospechados, al igual que el “yo sólo se que nada se” socrático, siempre hay que estar abierto al continuo aprendizaje.


4- Las conclusiones

Nos corresponde a nosotros entonces poner en pedestal las cualidades propias del hombre, cosas que por su naturaleza de verdad lo merecen, a saber; la curiosidad y el asombro, elementos innatos por su puesto. Cierto que entender a la juventud pende del sector cultural en el que nos desenvolvemos y más del momento histórico en el que estemos sumergidos, pero la juventud no sólo se aborda desde el entendimiento, la juventud se siente, se vive; es acción ligada al pensamiento conciente, lúcido y llevada por las alas de esperanza.


5- Las exhortaciones finales, motivación a la acción

Cierro con palabras del célebre literato alemán Goethe:

“Guárdate de lo que anhelas en tu juventud porque lo obtendrás en la madurez”.


ACERCA DE ASÍ HABLÓ ZARATUSTRA DE FRIEDRICH NIETZSCHE

A la filosofía de Friedrich Wilhelm Nietzsche se la clasifica como vitalismo. A este respecto comparto la postura que se esfuerza por disgregar el verdadero saber de los academismos, en el sentido de luchar por no querer clasificar todo carácter y visión, para reducirlo a una neta definición por el sólo hecho de ver unas elucubraciones similares a otras. Con tal aclaración, podemos decir ahora que en Así habló Zaratustra el filósofo alemán toma la figura del profeta y lo torna en un modo de ser que rebasa de antemano toda definición posible, como si el carácter y la personalidad del Zaratustra, alusivo al mito del conocido mago persa Zoroastro, llegara de súbito a nuestro entendimiento. Tomar a un profeta y elevarlo a calidad de hombre auto-redimido no es sencillo, y es que el profeta, la figura simbólica del profeta es el hombre redimido pero por Dios, no por el poder la voluntad humana en sí. Para Nietzsche Dios a muerto, el Dios cristiano a muerto, es más toda deidad que more en un mundo de aire y de promesas a perecido y ahora la humanidad se tiende en pos de la sublevación para acceder a la perfección, por la voluntad de sí misma. Otra de las figuras del profeta que tienen en su tinte literario no sólo estilística y ficción, como pensarían algunos, sino condición real, noción histórica e introspectiva, auto- refleja, es decir; surgen como un espejo de nuestro estado ideal, visto desde el ahondamiento causado por la conciencia que se enfrenta a sí misma y como una tendencia hacia el pináculo del ser, es el profeta del poeta libanés Gibran Jalil Gibran. En éste último el profeta es más ser humano. Es que en Así habló Zaratustra, el profeta no es el superhombre, es un ser “único”, es un heraldo que anuncia la buena nueva, es el que ha vislumbrado una realidad donde el ángelus a seducido sus sentidos, para así anunciar la inevitable alborada. La modificación axiología es una de las propuestas más elementales de Nietzsche, en el Zaratustra se ve reflejado con claridad en un síntesis exquisita entre prosa y verso, poesía-filosófica o filosofía-poética.
He de confesar que uno de los textos que me hizo adéntrame a la filosofía fue precisamente este ejemplar que seduce al lector desde un principio. Este libro seguramente tiene el poder de conmover reflexivamente a todo aquel que se sumerja en sus líneas. Que, aunque aquel carezca de la terminología propia del área, consigue intuir una actitud hacia la vida, que eso es propiamente la filosofía. El texto vuelca las conductas y normas, o por lo menos las pone en tela de juicio, es decir, en resumidas cuentas, nos hace pensar. Lo anterior es un verdadero ejercicio crítico, introspectivo, y es que todo texto que ocasione esa necesidad en el lector a cumplido un cometido importante, aunque eso sea producto intencional o no por parte del autor. En filosofía siempre se busca la persuasión, el convencimiento.
El superhombre es la tesis principal de este compendio de reflexiones, de esta obra monumental, si bien sus ideas fueron tomadas y dirigidas hacia contextos muy alejados de sus expresión original, como ocurrió con el nazismo en la segunda guerra mundial, uno puede sentir el espíritu de un hombre que quiere compartir una verdad curativa, para los demás. Podríamos decir que en el fondo toda verdad es curativa, aunque al principio duela, pero el dolor es sensación, el sufrimiento es ya intelectual. El Buddha histórico, Siddhartha Gautama; mostraría eso al decir que el dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional. Y es que Nietzsche habla del eterno retorno, semejante a las ideas de Oriente, tanto en el buddhismo, como en su fuente; el hinduismo, y sus cientos de ramificaciones, y caracteres devocionales. Pero el filósofo teutón tenia más cerca la figura del oscuro filósofo Heráclito que vio en el fuego el hálito y el candor de la impermanencia y la fugacidad de las cosas. Es que ya Schopenhauer, el mentor de Nietzsche, dio el impulso a la idea del velo de maya, también de origen hindú ésta. Schopenhauer, vería en las cosas una impermnencia, y la fuerza de la voluntad, ciega e irracional, para él la cosa en sí es la voluntad, no sería como para Kant al decir que el conocimiento es inaccesible a la verdad, por la constitución propia del hombre, por sus categorías mentales. Así tanto decir que la ley del cambio es lo único que no cambia, y tomar la voluntad de poder, que en las caso de Nietzsche, ésta es creadora, se suscita un nuevo saber filosófico, parecido al del renacimiento al decir que el hombre es la medida de todas las cosas, como dijera en su momento el filósofo griego Protágoras. Por lo anterior también se le tilda de relativismo al pensamiento de Nietzsche.
Todo libro es mancomunado a su contexto. Hay autores que parece que le escriben a un tipo de lector que vendrá, tienen la esperanza de ser leídos por otros que vendrán con la mente modificada prestos para oír buenas nuevas, esos autores parecerían más como de ciencia ficción, tenemos el ejemplo de H.G Wells, de Julio Verne, ellos fueron profetas sociales, aventureros de la imaginación humana. La imaginación es más importante que el conocimiento diría ya en su momento Albert Einstein.
El profeta es un ser imaginativo, es como el joven idealista, sólo que el profeta es puntitivo. Es como un actor ideal, esta en el aquí y en ahora, en el momento presente así prescinde de sus miedos, mejor dicho, los erradica, se ha vencido a sí mismo, su odio se ha disuelto, y sólo ama, se ha tomado así para destruirse y volver a nacer. En efecto el camello se ha tornado león, y luego a pasó a ser niño. El niño es el emblema de la filosofía pura, es asombro, inocencia, afán de búsqueda, es el “yo sólo se que nada sé” socrático. Podemos citar al célebre Goethe diciendo “El niño es realista; el muchacho, idealista; el hombre, escéptico, y el viejo, místico.” En el Zaratustra de Nietzsche todo eso converge, en un sólo momento en un sólo hombre que vive el presente eterno, viendo un sólo punto, vive la experiencia similar a la que ejemplifica Borges en su Aleph. En efecto creer es crear, aquí el hombre ideal, es la voluntad creadora presente, encarnada en hombre, en un ser autónomo, vital y muchas cosas mas, pero sobre todo conciente, supra-cociente.

martes, 25 de agosto de 2009

sábado, 22 de agosto de 2009

COMENTARIO ACERCA DEL ARTE RETÓRICA DE ARISTÓTELES (LIBROS I, II, III)




Cuando nos disponemos a emitir algún juicio ante el oyente, debemos conocer con necesaria precisión, que nuestras ponencias deben gestarse mediante un proceso reflexivo elaborado con anterioridad. Por ello es bien sabido, que al hablar sobre algo en específico, tendremos, pues, que cargar nuestras palabras de un conocimiento previo, es decir; hablar con episteme ( conocimiento) y no con doxa (opinión). Es evidente que el saber común, generándose éste por consenso, nos concede la pauta, siendo ésta de alcance general, sobre la que se toma lo fidedigno. De ésta forma nos resulta claro qué norma hay que seguir para construir un discurso avocado hacia la compresión, no sólo en el ámbito propio de los doctos, sino en el del público no especializado. Pues los oradores saben que es hacia éste último al que se dirige primordialmente el discurso. Ya que se habla de lo particular pero en un sentido general.

El estagirita nos expone a la retórica como el arte que se vierte en toda ciencia, más no le pertenece propiamente a ninguna, ya que es posible deliberar sobre cualquier cosa. Contando que, para la deliberación es menester un método idóneo, recalquemos que éste método no le compete al que ignora el arte; tan sólo al capaz de manifestarlo, pues éste conoce bien sus causas. No todo hombre se encuentra adiestrado ni por el don innato, ni por el de la práctica, para dar un buen discurso. Esto debido a que la retórica forma parte de un constitutivo que se manifiesta en distintas áreas del saber.

Evidente, pues, resulta nuestra ponencia acerca del arte del “buen hablar”, más no por ello se demerita la misma. Puesto que decimos que el arte del verso y el de la prosa tiene su origen mediante la sensación y la reflexión. Ahora el principio racional se adhiere a la tendencia dionisíaca, conjugándose así en el sendero que arma el compendio de elementos propios de la retórica.

Si tenemos que el entimema es la base del argumento retórico; porque tiene como fin la persuasión, y, a quién persuadimos, sino al oyente. Notamos así una dialéctica. Aunque, no propiamente como tal, puesto que, el que domina, el que lleva la voz cantante, en el sentido más literal de la palabra, es el orador -esto en el momento, en que, al parlante le pertenece el público-. Será por ésta instancia, un caso donde el orador retome lo inteligible de la realidad -lo poco o mucho- que habite en su entendimiento. Plasmando así el poder de su juicio, y mediante ello; tomar la batuta de la pasión, llevando al oyente a un compás, a una cadencia con tintes melódicos y dignos del carácter lógico y catártico.

El orador tiene que estar preparado, tanto en lo concerniente a la palabra como al ademán, y también en todo aquello perteneciente a las luces del juicio correcto. Asimismo el que habla debe mostrase acorde a quienes habla. Al ser la persuasión un fin retórico, la virtud y la benevolencia son ejemplos de aquello de lo que debe servirse el que pretende llegar al que presta atención. El demagogo y el falaz tienden a persuadir por cualquier medio que esté a su mano. Muchos opinan e ignoran las causas, más todo y eso, así llegan a mover pasiones, y pueden convencer profundamente.

Debido a que el hombre se mueve en parte por los sentimientos, si el orador consigue la empatía es posible que logre su cometido de persuasión. El fin varia dependiendo de cada discurso, a la vez de que, cada tipo de discurso se sirve de ciertos elementos para logar su cometido. Por ejemplo las fabulas son muy apropiadas para los discursos dirigidos al pueblo, debido a que mediante las fábulas se comprende la semejanza. De igual modo las parábolas se pueden utilizar, además de la argumentación, el adagio y por supuesto el entimema. Aristóteles pinta un bosquejo mediante el cual nos podemos apoyar para la adecua actualización de la retórica. Claro está que siguiendo una metodología nos es posible dominar cualquier tipo de técnica y más si a ésta le dedicamos tiempo, y dicho expresamente práctica.

Existen distintos modos para pronunciar cada tipo de discurso, distintos modos para argumentar, y también muchas formas de interpretación o diversas maneras de construir un estilo que conmueva el alma del espectador. Atendiendo a cada tipo de fin, se localiza todo aquello acerca de lo que se dice o se pretende decir. Así podemos conseguir un resultado ideal. En otras palabras, a medida que, ejercitamos nuestras dotes propias de la oratoria, podemos lograr un buen ejercicio retórico.

Tanto el manejo de la voz y todo lo que a ésta le compete, como por ejemplo; respiración, dicción, entonación, los diversos matices, resonancia sonoridad, además de; capacidad histriónica, los diversos matices de ésta, estados de ánimo, etc. Así como el conocimiento de lo que se va a hablar, para quién, y con qué objetivo. Pues se debe tomar a consideración, desde el momento de su concepción, de su emprender estructural, que el discurso debe llevar implícito, en las palabras, las letras, y en la conciencia del que lo emite también, una firme dirección para la cual proyectarse con profundo afán.

La capacidad para argumentar, tanto por escrito, como en el ámbito oral, es algo que debe trabajarse, también el arte de la voz y el de la expresión corporal, esto porque; el ser humano es un cúmulo de potencialidades esperando por lógica evidencia ser actualizadas. El arte retórica es una aplicación de antiquísima usanza dentro del área comunicativa. Queda entonces por éste medio la prueba que demuestra, como el hombre retórico, el verdadero retórico es todo un artista, ya que le es accesible el hacer vibrar a un “espíritu ajeno al suyo”.
Roberto Fernando Tarratz Rodríguez

martes, 18 de agosto de 2009

LA LUNA (1)


Cuenta la historia que en aquel pasado

Tiempo en que sucedieron tantas cosas

Reales, imaginarias y dudosas,

Un hombre concibió el desmesurado


Proyecto de cifrar el universo

En un libro y con ímpetu infinito

Erigió el alto y arduo manuscrito

Y limó y declamó el último verso.


Gracias iba a rendir a la fortuna

Cuando al alzar los ojos vio un bruñido

Disco en el aire y comprendió, aturdido,

Que se había olvidado de la luna.


La historia que he narrado aunque fingida,

Bien puede figurar el maleficio

De cuantos ejercemos el oficio

De cambiar en palabras nuestra vida.


Siempre se pierde lo esencial. Es una

Ley de toda palabra sobre el numen.

No la sabrá eludir este resumen

De mi largo comercio con la luna.


No sé dónde la vi por vez primera,

Si en el cielo anterior de la doctrina

Del griego o en la tarde que declinaS

obre el patio del pozo y de la higuera.


Según se sabe, esta mudable vida

Puede, entre tantas cosas, ser muy bella

Y hubo así alguna tarde en que con ella

Te miramos, oh luna compartida.


Más que las lunas de las noches puedo

Recordar las del verso: la hechizada

Dragon moon que da horror a la halada

Y la luna sangrienta de Quevedo.


De otra luna de sangre y de escarlata

Habló Juan en su libro de feroces

Prodigios y de júbilos atroces;

Otras más claras lunas hay de plata.


Pitágoras con sangre (narra una

Tradición) escribía en un espejo

Y los hombres leían el reflejo

En aquel otro espejo que es la luna.


De hierro hay una selva donde mora

El alto lobo cuya extraña suerte

Es derribar la luna y darle muerte

Cuando enrojezca el mar la última aurora.


(Esto el Norte profético lo sabe

Y tan bien que ese día los abiertos

Mares del mundo infestará la nave

Que se hace con las uñas de los muertos.)


Cuando, en Ginebra o Zürich, la fortuna

Quiso que yo también fuera poeta,

Me impuse. como todos, la secreta

Obligación de definir la luna.


Con una suerte de estudiosa pena

Agotaba modestas variaciones,

Bajo el vivo temor de que Lugones

Ya hubiera usado el ámbar o la arena,


De lejano marfil, de humo, de fría

Nieve fueron las lunas que alumbraron

Versos que ciertamente no lograron

El arduo honor de la tipografía.


Pensaba que el poeta es aquel hombre

Que, como el rojo Adán del Paraíso,

Impone a cada cosa su preciso

Y verdadero y no sabido nombre,


Ariosto me enseñó que en la dudosa

Luna moran los sueños, lo inasible,

El tiempo que se pierde, lo posible

O lo imposible, que es la misma cosa.


De la Diana triforme Apolodoro

Me dejo divisar la sombra mágica;

Hugo me dio una hoz que era de oro,

Y un irlandés, su negra luna trágica.


Y, mientras yo sondeaba aquella mina

De las lunas de la mitología,

Ahí estaba, a la vuelta de la esquina,

La luna celestial de cada día


Sé que entre todas las palabras, una

Hay para recordarla o figurarla.

El secreto, a mi ver, está en usarla

Con humildad. Es la palabra luna.


Ya no me atrevo a macular su pura

Aparición con una imagen vana;

La veo indescifrable y cotidiana

Y más allá de mi literatura.


Sé que la luna o la palabra luna

Es una letra que fue creada para

La compleja escritura de esa rara

Cosa que somos, numerosa y una.


Es uno de los símbolos que al hombre

Da el hado o el azar para que un día

De exaltación gloriosa o de agonía

Pueda escribir su verdadero nombre.



Jorge Luis Borges

"El libro es fuerza, es valor, es fuerza es alimento; antorcha del pensamiento y manantial del amor".
Ruben Darío
“Materializar lo espiritual hasta hacerlo sensible y espiritualizar lo material hasta hacerlo invisible, ese es el secreto del arte”.

Mario Benedetti

MOMENTO ESTÉTICO


"En la música todos los sentimientos vuelven a su estado puro y el mundo no es sino música hecha realidad".
Arthur Schopenhauer